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Las mordeduras más frecuentes son de perros, gatos,
serpientes, caballos y pequeños roedores como las
ratas. También se ven en ocasiones mordeduras humanas
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Las mordeduras se caracterizan
por ser laceradas, avulsivas o punzantes, presentar hemorragias
y a veces shock.
Una persona mordida corre alto
riesgo de infección (entre ellas el tétano) porque
la boca de los animales está llena de bacterias.
Las mordeduras de serpientes no
venenosas no requieren más que el tratamiento habitual de
las mordeduras: no suturarlas, limpieza e irrigación, aplicación
de antisépticos, profilaxis antitetánica y vigilancia
de la herida. Como cualquier mordedura puede infectarse, es recomendable
en ellas la profilaxis antibiótica. Las mordeduras de serpientes
venenosas requieren primeros auxilios y atención hospitalaria
de la máxima urgencia.
Los síntomas de una mordedura
de serpiente venenosa dependen de la especie del reptil. Los crótalos,
como la cabeza de cobre (Agkistrodon contortrix) y una especie
de mocasín (Agkistrodon piscivorus), inyectan un veneno
que destruye los vasos sanguíneos; la herida desarrolla inmediatamente
un dolor intenso e inflamación. Si la cantidad de veneno
es grande la hinchazón llega a ser tan pronunciada que rompe
la piel. La decoloración de los tejidos circundantes es un
signo patognomónico de mordedura por estas serpientes. El
paciente se siente mareado y con náuseas y puede desarrollar
un shock. La mordedura de las serpientes del género Micrurus
(coral) no causa dolor inmediato, pero su veneno ataca el sistema
nervioso central paralizando órganos vitales como los pulmones.
La identificación del tipo de serpiente es muy útil
para administrar la antitoxina correspondiente.
El objetivo del socorrista es
evitar la difusión del veneno. Es necesario mantener inmóvil
al paciente para evitar el aumento de la circulación local
o sistémica. Si la mordedura se halla en una extremidad,
se debe aplicar un torniquete de 5 a 8 cm por encima de la mordedura.
Este torniquete no debe ser demasiado compresivo, pues es importante
que la sangre siga manando de la mordedura en pequeñas cantidades.
Otro método para retardar
la circulación del veneno es mantener en declive la parte
mordida. Para aliviar el dolor se puede aplicar sobre la herida
hielo o agua fría. La herida debe lavarse con abundante agua
y jabón y secarse con mucho cuidado. Después debe
aplicarse un apósito estéril o, en su defecto, limpio.
Lo ideal es la inyección precoz de la antitoxina correspondiente.
Mordedura
de perros o gatos: se debe lavar inmediatamente la herida
con agua de la canilla para eliminar la saliva del animal, durante
5 minutos, con mucho jabón; enjuagar bien y cubrir con apósitos.
Si el animal era perro o gato desconocido, trate de que lo capturen
para llevarlo al instituto antirrábico para su observación.
Si desaparece y la observación daba signos de rabia, necesitará
una serie de inyecciones para que lo inmunicen activamente contra
la enfermedad. No debe perderse el tiempo, es imprescindible
ir de inmediato al médico.-
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